La ida de la semifinal de Champions en Madrid terminó 1-1. Los penales de Viktor Gyökeres y Julián Álvarez se anularon entre sí. Pero el verdadero quilombo no fue dentro del campo —fue camino al vestuario.

Cuando el partido se rompía rumbo al entretiempo, Ben White caminaba hacia el túnel y pisó el escudo del Atlético pintado en el suelo. En cuestión de segundos, Giuliano Simeone —y después su viejo, Diego— se le fueron encima. Hubo palabras. Hubo gestos. Y una casi-trompada que las cámaras agarraron en vivo y se hizo viral en X en cuestión de minutos.

La suerte de la final se va a decidir dentro de una semana, en el Emirates. Pero algo dice que esa final ya empezó.

TRES PENALES, UN PARTIDO

El partido se jugó bajo la sombra del VAR desde el minuto uno.

Minuto 44 — Gyökeres se tiró al piso después de un gancho de David Hancko. Makkelie apuntó directo al punto del penal. El sueco —que llegó el verano pasado al Arsenal desde el Sporting de Lisboa por 55 millones de libras más cargas— la clavó con sangre fría arriba a la izquierda. 1-0 para los ingleses.

Minuto 54 — el Atleti devolvió la gentileza. Un remate de Marcos Llorente rebotó en la pierna de White y se le fue al brazo, que estaba en una posición considerada antinatural. Makkelie inicialmente lo dejó pasar, pero después fue al monitor. Cambió de idea. Álvarez se paró ante la pelota y la rompió contra el ángulo —Raya ni se enteró—. 1-1.

Minuto 78 — el momento que dio vuelta toda la serie. Eberechi Eze, que había entrado del banco, se fue al piso adentro del área tras un contacto pie con pie de Hancko. Makkelie marcó penal. Arsenal estaba listo para sacar la diferencia de vuelta.

Y ahí volvió a meterse el VAR. De nuevo. Según le contó Arteta a la prensa, el árbitro vio la misma jugada 13 veces antes de revertir el cobro. Penal anulado.

El Metropolitano explotó. El "¡Olé!" recorrió las tribunas. El Cholo levantó los brazos como si hubiera ganado el mundial. Y Arsenal —que claramente había sido mejor durante gran parte de la noche, con Declan Rice elegido Player of the Match por la propia organización— se subió al avión de vuelta a Londres con un 1-1 y la sensación clarita de que les afanaron.

Sobre el final, Antoine Griezmann la pegó contra el travesaño con una volea de caída. Después entró Cristhian Mosquera y le obligó a Oblak a sacar una pelota difícil desde afuera del área. Leandro Trossard remató y le bloquearon el tiro. Hubo chances en las dos áreas. El marcador no se movió.

LA TROMPADA EN EL TÚNEL QUE NO FUE TROMPADA, PERO CASI

El pitazo no enfrió nada. Si acaso, encendió la mecha.

El video que recorrió X muestra a White caminando hacia los vestuarios y pisando —de costado, sin mirar— el escudo del Atleti pintado en el piso. En el fútbol, esa pequeña pisada rompe una regla no escrita. No se camina sobre el escudo. Y mucho menos en un club como el Atlético, donde la identidad pasa por ese símbolo más que por cualquier otra cosa.

Giuliano Simeone —hijo de Diego, atacante colchonero— le saltó encima al inglés en segundos. Y atrás suyo, no muy lejos, apareció su viejo.

Al principio, el Cholo pareció el pacificador del asunto. Sacó a Giuliano de la escena. Pero al ratito, el video muestra clarito al técnico dándole una palmada agresiva en la espalda a White. Dos veces, no una. Y el inglés no se la bancó. El intercambio se calentó, se voló alguna palabra cruzada, y tuvieron que meterse jugadores de las dos veredas para apagar el incendio antes de que terminara peor.

Toda esa escena te cuenta una sola cosa —cuando estos dos equipos se vuelvan a ver las caras en Londres, la batalla no va a ser solamente táctica.

"A ESTE NIVEL ES INACEPTABLE" — ARTETA

Mikel Arteta no se guardó nada en la rueda de prensa.

"Después de volver al vestuario y mirar la jugada del penal otra vez, estoy extremadamente decepcionado y enojado. Fue en contra de las reglas y cambia el curso de la eliminatoria. Estoy muy molesto", soltó frente a las cámaras de TNT Sports.

Sobre la jugada de Eze, fue directo al hueso: "Toda la secuencia te cuenta la historia. Hay un contacto clarísimo. No podés tomar una decisión y después darla vuelta cuando tenés que mirar la misma jugada 13 veces. A este nivel, es inaceptable."

Sobre la mano de White, mucho más diplomático: "Es la regla y han sido bastante consistentes con eso."

"ES UNA PERFORMANCE — Y ÉL ES EL MEJOR HACIÉNDOLO"

En el estudio de TNT Sports, tres pesos pesados —Steven Gerrard, Martin Keown y Steve McManaman— se le fueron al Cholo sin filtro.

Gerrard, el ídolo del Liverpool, fue derechito al punto sobre la influencia del técnico sobre el árbitro: "Mientras el árbitro está caminando hacia el monitor, antes incluso de haber mirado la pantalla, Simeone ya le está encima, agitando los brazos. Después está en el monitor, en su oído. Es una performance. Y él es el mejor del fútbol haciendo eso."

Keown, el histórico defensor del Arsenal, le pegó al árbitro: "Makkelie se quebró bajo la presión. La decisión original era la correcta y se la dieron vuelta."

McManaman —ex Real Madrid, alguien que vivió de adentro un montón de derbis madrileños— fue el más afilado de los tres: "Su performance fue espantosa. Esa es exactamente la razón por la que a la gente no le gusta el 'Dark Arts' del Atlético."

Ian Wright redondeó la idea sobre la jugada de Eze: "Sabía que se iba a quebrar." Un dardo directo al árbitro por ceder bajo la presión colchonera.

Simeone, en su propia rueda, esquivó todo elegantemente: "Yo nunca opino sobre lo que dice mi colega. Sobre el primer penal de ellos —en mi humilde opinión, el jugador siente un contacto en la espalda y se cae. En una semifinal de Champions, eso no debería ser penal —pero el árbitro creyó que sí."

¿Sobre la escena del túnel? Silencio. Ben White tampoco abrió la boca en público. Las dos partes prefirieron dejar que las cámaras hablaran por ellos.

EL PRONTUARIO DEL CHOLO — NO ES LA PRIMERA VEZ

Acá viene el dato que conviene tener sobre la mesa: los escándalos al borde del campo no son una novedad ni en Simeone ni en el Atleti.

En 2014, en la final de Champions contra el Real Madrid en Lisboa, con el Real ganando 4-1 en el alargue, Raphaël Varane —que tenía 21 años— pateó la pelota hacia el banco del Atlético durante el festejo del Real por el penal de Cristiano Ronaldo. Simeone se subió al campo de juego derechito hacia el joven defensor francés. Una escena de pura confrontación física. Lo expulsaron, lo mandaron a la tribuna. A Varane lo amonestaron por la jugada.

Más adelante ese mismo año —la Supercopa de España, también contra el Real—. Simeone fue expulsado a los 30 minutos del primer tiempo después de aparentemente palmear con bronca al cuarto árbitro en la nuca. Ocho fechas de suspensión.

En septiembre de 2025, en Anfield, en la fase liga de la Champions contra Liverpool —otro estallido—. El Cholo se la agarró con los hinchas del Liverpool atrás de su banco después del gol de Virgil van Dijk en tiempo de descuento, que cerró un 3-2 doloroso. Roja directa del árbitro Maurizio Mariani. Después declaró que lo habían provocado con "insultos sin parar" desde la tribuna local —aunque reconoció que su reacción "no era justificable."

Esto no es casualidad. Es un patrón. Simeone es un técnico que entiende la presión, la confrontación y el conflicto como parte del juego mismo. La frase de McManaman sobre el "Dark Arts" apunta justo a eso. Y el video de esta noche —el de la palmada en la espalda de White— es apenas otra página de un libro que ya viene escrito de hace tiempo.

En una semana, en el Emirates, vuelven a verse las caras. Y ahí se va a decidir no solamente quién juega la final —sino también quién gana esta pelea personal entre dos figuras que ya no se pueden ver ni en figuritas.

Avisados están.