Julián Álvarez, el hombre que carga con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, no entrenó por tercer día consecutivo, y el Atlético de Madrid descarta de plano una venta al Barcelona pese a que el delantero dejó sus deseos bien en claro.
La dirigencia del club insiste en que no hay ninguna chance de reforzar a un rival directo, una postura que generó una profunda frustración en el entorno del delantero. Álvarez alegó problemas de salud, aunque el verdadero motivo es el bloqueo a su pase al Barcelona, ya que la oferta del Arsenal no le atrae en absoluto. La lesión de Alexander Sørloth dejó al Atlético sin un centrodelantero de ocupación.

El DT Diego Simeone reconoció en conferencia de prensa que Álvarez no estará en el partido contra el Sevilla, pero que está dispuesto a ayudarlo en cuanto regrese. "En la vida todo se puede revertir mientras tengamos salud", ofreció Simeone, resumiendo la situación con un tono filosófico. Sin embargo, está claro que esta guerra por el traspaso será una de las pruebas más duras de su ciclo en Madrid.
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