El esperado regreso de Conor McGregor al octágono duró apenas 69 segundos. El público que llenaba el T-Mobile Arena vio cómo un único salto mal medido truncaba las aspiraciones del irlandés de 37 años. En su revancha de peso welter contra Max Holloway, la patada voladora que intentó resultó su perdición: una grave lesión de rodilla lo mandó a la lona en tres ocasiones. Algunas versiones apuntan a que se retiró por la lesión, pero el árbitro detuvo oficialmente el combate antes de cumplirse el primer minuto. En su primer combate desde 2021, con una carrera ya golpeada por un caso civil de agresión sexual y por pruebas antidopaje fallidas, McGregor vuelve a encontrarse al borde del abismo.

Holloway fue breve. "Es lo que hay", dijo, antes de pedir una nueva revancha.
Después llegó el silencio. Para McGregor, el UFC 329 no es un símbolo de triunfo, sino de otra derrota devastadora frente a su propio cuerpo.
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