Lewis Hamilton, siete veces campeón del mundo, ha ganado cinco veces en Monza, un récord, pero han pasado ocho años desde su último triunfo en Italia.
Este año se alinea ante los tifosi, la fiel y apasionada afición local de Ferrari, a los mandos de uno de sus coches por primera vez. El equipo italiano ha preparado un motor mejorado para el fin de semana, lo que da a su piloto motivos para creer que la lucha es posible. Sin embargo, la expectación es enorme y la tensión no deja de crecer. "La presión es alta, quieres rendir para el equipo", admitió el británico. Comparte récord con el legendario Michael Schumacher y ahora entra en un territorio completamente nuevo, donde el éxito tendría un peso histórico especial. Para Hamilton, esta carrera es más que una cuestión de puntos; es una oportunidad de sellar su propia inmortalidad en el corazón de Italia.
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