A cuatro segundos del final del primer asalto, un codazo lanzado en el minuto 4:56 devolvió al número uno de la división de peso ligero a la carrera por el título. En el coestelar del UFC 331 en Los Ángeles, Arman Tsarukyan apagó a Mauricio Ruffy, un finalizador con 13 nocauts en su palmarés, con una combinación devastadora. El vencedor saltó la valla de la jaula, estrechó la mano de Dana White y simuló un cinturón de campeón alrededor de su cintura, sin dejar dudas sobre su próximo objetivo. Desde que la lesión de enero de 2025 truncó su oportunidad por el título, el presidente de la UFC se había negado a concederle otra. "Tuvo su oportunidad y todos vimos lo que pasó. Ahora tiene que volver a abrirse camino. No me importa lo que digan los rankings", insistió el jefe de la organización.

Sin embargo, ante Ruffy, cuyas 14 victorias incluyen 13 nocauts, Tsarukyan mejoró su marca a 24-3 y logró su sexta victoria consecutiva. "Necesitaba un nocaut para mi próxima pelea por el título y sabía perfectamente que lo iba a finalizar", explicó el ganador. Significativamente, una actuación contundente respondió a todas las preguntas de la directiva.
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