"Se oyó cómo se rompía el hueso", dijo Jesse Marsch, y pocas palabras podrían reflejar mejor el drama que ensombreció la histórica victoria de Canadá por 6-0. Para Ismael Koné, de 24 años, el Mundial terminó en el instante en que Asim Madibo, de Catar, lo arrolló y le rompió la pierna.
Tres cirujanos que habían seguido el incidente en directo por televisión llevaron a cabo una operación exitosa de una hora y media. Sin embargo, el pronóstico ofrece poco consuelo. "Se espera que se recupere por completo, pero se perderá el resto de la Copa Mundial de la FIFA 2026", confirmó el parte médico.

La cirugía pudo haber salido bien, pero el estricto reglamento de la FIFA impide que Marsch pueda convocar a un sustituto. Ahora toda la responsabilidad recae en el compañero de Koné, Nathan Saliba. ¿Podrá Canadá conservar la chispa creativa que aportaba Koné, o sus aspiraciones en el torneo se han hecho añicos junto con su pierna?
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