LeBron James tiene 41 años. Y el viernes a la noche, en Houston, jugó como si tuviera 25. Su hijo Bronny metió 5 puntos saliendo del banco. Y entre los dos armaron la primera asistencia de padre a hijo en la historia de los Playoffs de la NBA.
Los Lakers le ganaron a los Rockets 112-108 en tiempo extra y se pusieron 3-0 en la serie. Pero el resultado fue lo de menos. Lo que pasó entre esas líneas ya pertenece a los libros de historia.
PADRE E HIJO — UN MOMENTO QUE NO SE VA A REPETIR
Segundo cuarto, quedan 7 minutos y 11 segundos. LeBron le pone una pantalla a su propio hijo. Bronny la usa para clavar un triple. Parcial 52-40 para los Lakers.
En la jugada siguiente, los roles se invierten. Bronny corta al aro, LeBron le tira un alley-oop y el pibe la termina con una bandeja invertida en el aire. Una postal que no se había visto jamás en un Playoff de la NBA.
La primera asistencia de padre a hijo en la historia del torneo.
En el Game 1, ya se habían convertido en el primer par padre-hijo en pisar juntos la cancha en un partido de Playoffs. En el Game 3, escribieron otra hoja en los libros. A este ritmo, cada partido es una página nueva.
LeBron después del partido, con los ojos brillosos: "Él la estaba pidiendo. Le vi los pasos. Los conozco de toda la vida. Estaba cargando la pierna para subir. Yo le dije 'andá a buscarla'. Me alegra que haya podido subir y meterla invertida."
Bronny jugó 9 minutos. Metió 5 puntos con 2 de 2 en tiros. Sus primeros puntos de carrera en Playoffs. Y mientras él estuvo adentro, los Lakers superaron a los Rockets por 4 puntos — en los otros 44 minutos, los equipos jugaron completamente parejos.
Nick Wright lo redondeó en X con la frase que todos los haters necesitaban escuchar: "Los Lakers fueron +4 en los 9 minutos de Bronny y empataron en todo el resto. Alguien que vaya a ver cómo están los que gritaban 'nepotismo desenfrenado'."
EL REY NO ENVEJECE
41 pirulos. 29 puntos. 13 rebotes. 6 asistencias. 3 robos. 1 bloqueo. 10 de 22 desde el campo. Más de 45 minutos adentro de la cancha. LeBron clavó sus primeros cinco tiros en un arranque letal de los Lakers.
JJ Redick, su técnico, lo puso en palabras que te dejan pensando: "Siempre hay que apreciar lo que hace y no darlo por sentado. Calculo que lo conozco hace 26 años ya, y lo veo jugar hace 26 años."
Y mientras tanto, LeBron sigue tumbando récords históricos como si fueran conos de entrenamiento. Con el Game 3, superó a Kareem Abdul-Jabbar otra vez — esta vez como el jugador con más partidos de Playoffs con 20 puntos y 10 rebotes después de los 40 años (4 contra 3 de Kareem). La tabla comparativa "LeBron vs. Kareem" ya se convirtió en un deporte aparte. Sale una nueva categoría cada mes.
UN SOLO TIPO — IGUAL A TODA UNA FRANQUICIA
Y acá es donde los números se ponen absurdos.
Las victorias de LeBron en Playoffs — 187 — ahora igualan el total acumulado de toda la franquicia de los Chicago Bulls en sus 60 años de existencia. Los Bulls. La franquicia que recuerda los 6 anillos de Michael Jordan, la que tiene la estatua icónica de MJ frente al United Center — tiene exactamente la misma cantidad de triunfos de postemporada que un solo jugador.
Un jugador de 41 años.
LA REMONTADA QUE NO TENDRÍA QUE HABER PASADO
Pero ojo — el partido no pintaba para los Lakers. Nada.
A menos de 30 segundos del final del tiempo reglamentario, Houston ganaba 101-95. Seis puntos arriba. Colchón cómodo. En los siguientes 25 segundos, todo se dio vuelta.
Primero, Marcus Smart le robó un pase destinado a Jabari Smith Jr. Después, con 25,4 segundos en el reloj, Jae'Sean Tate cometió la falta más costosa de la noche — le pegó a Smart tirando un triple. Smart metió los tres tiros libres: 101-98. En la posesión siguiente, LeBron le arrancó la pelota de las manos a Reed Sheppard, la recuperó, y clavó un triple que empató el partido 101-101 con 13,6 segundos en el reloj.
En el tiempo extra, Smart se convirtió en la estrella. Metió 8 de los 11 puntos de los Lakers en el overtime y cerró la noche con un festival: 21 puntos, 10 asistencias, 4 rebotes, 5 robos y 2 bloqueos.
Ime Udoka, técnico de los Rockets, fue directo con el bisturí: "Errores horribles. No sé si querés decir que es juventud, o miedo al momento, o lo que sea."
Y la frase no fue casual — la quinteta titular de Houston en el Game 3 estaba formada enteramente por jugadores de 24 años o menos. Kevin Durant, la estrella veterana, se perdió el partido por un esguince del tobillo izquierdo. Udoka tuvo que meter juventud donde necesitaba experiencia.
Los pibes de Houston igual dieron pelea. Alperen Sengun clavó 33 puntos, 16 rebotes y 6 asistencias — máxima del partido. Amen Thompson sumó 26 puntos, 11 rebotes, 4 asistencias, 3 robos y 3 bloqueos. Jabari Smith Jr. metió 24 puntos con 6 de 10 en triples. Pero los últimos 30 segundos borraron todo.
Ningún equipo en la historia de la NBA remontó un 3-0 en contra en una serie de Playoffs. Game 4 se juega el domingo en Houston. Y la pregunta ya no es si los Lakers pasan de ronda — la pregunta es si alguien le puede poner un freno al tipo de 41 años que se niega a envejecer.



