Ocho de los diez goles que recibió Roma llegaron en el segundo tiempo, y el quiebre físico del equipo en los tramos finales de los partidos ya alcanza proporciones catastróficas. El sistema de presión asfixiante de Gian Piero Gasperini le exige el máximo desgaste a sus jugadores, mientras que la falta de recambio en el banco le está costando a los Giallorossi partidos que deberían ganar. En la derrota 3-2 en la Champions League ante el Manchester United, Roma tiró por la borda una ventaja de 2-0, una copia exacta de sus derrumbes frente al Real Madrid y al Inter de Milán. Para el mercado de pases de enero, el director deportivo Tony D'Amico fijó como prioridad un préstamo del extremo del Chelsea Jamie Gittens. El joven del Real Madrid Endrick, Jamie Leweling del Stuttgart y Giorgi Kvernadze del Frosinone se evalúan como alternativas. El tanque está vacío. La lesión de Devyne Rensch limitó todavía más las opciones de rotación del plantel.