Después de 73 años de espera, Italia tiene un nuevo campeón del mundo de Fórmula 1: Kimi Antonelli, de 20 años, selló el título en Ciudad de México. El piloto de Bologna había protagonizado la sensación de la temporada en Monza, donde ganó el Gran Premio de Italia largando desde el 19º puesto. Tras ese triunfo, lo fotografiaron comiendo tagliatelle al ragù, un clásico boloñés, directamente del trofeo del ganador. En la Trattoria dal Biassanot, donde Antonelli es habitué, el dueño, Luca Bugamelli, explica que Kimi es simplemente uno más de la familia, tanto que no hay una sola foto suya en las paredes. Manuel Fantini, dueño del circuito de karting Galliano Park, recuerda que hubo que adaptar especialmente los pedales para Kimi, que tenía seis años, y que la velocidad absurda del chico en su primera vuelta lo dejó preguntándose: "Mamma mia, ¿quién carajo es este?". Según Fantini, la prioridad del pibe nunca fue simplemente la velocidad sino mejorar sus propias habilidades, algo que, para él, es la verdadera clave para convertirse en campeón en el automovilismo.

Un talento italiano que corre para el equipo alemán Mercedes generó un dilema inédito para los hinchas locales y partió en dos al ejército de seguidores en la tierra de Ferrari. "Kimi a veces camina por la ciudad. Va al estadio a ver al Bologna Football Club. Está muy integrado en la ciudad", dijo Paolo, un vecino de Bologna que lucía un pulóver de Ferrari. "Me da mucho orgullo que una persona de estas calles pueda ser tan famosa y ganar tantas cosas", agregó Somaya, una estudiante. Nacido en Bologna y criado en el taller, Antonelli ahora está solo en lo más alto como el campeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1.
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