Los Angeles Clippers cerraron su acuerdo con los Toronto Raptors por Kawhi Leonard el pasado 30 de junio, pero el traspaso todavía no se ha formalizado. Los rumores que circulaban en los medios apuntaban a que los Clippers estaban alargando el proceso por venganza, molestos porque el alero se había librado con un castigo tan leve. Sin embargo, el verdadero motivo es otro. El retraso se debe a la crisis de liderazgo dentro de la franquicia, provocada por las severas sanciones impuestas por la NBA: el propietario Steve Ballmer y la presidenta de operaciones de negocio Gillian Zucker fueron castigados con un año de suspensión cada uno, mientras que el presidente de operaciones de baloncesto Lawrence Frank fue suspendido durante seis meses. Con Frank apartado, las decisiones importantes recaen ahora en el gerente general Trent Redden, pero la estructura de gobierno interino del club aún no ha sido aprobada formalmente y, sin ese visto bueno, el acuerdo no puede cerrarse.

Toronto, por su parte, puso el proceso en pausa y optó por esperar a que concluyera la investigación de la NBA, para asegurarse frente al riesgo de que Leonard fuera suspendido o de que su contrato quedara anulado. Finalmente, ninguna de las dos cosas ocurrió. La investigación dejó su contrato intacto y el alero fue multado con 700.000 dólares, una sanción que Kawhi aceptó sin oponer resistencia ante la liga y el sindicato de jugadores, sin querer poner en peligro la operación. Ya ha asistido al campus organizado en Miami por los jugadores del club canadiense, pero, con el papeleo aún sin firmar, solo puede entrenar por su cuenta. Los representantes de Leonard y Toronto siguen plenamente convencidos de que el acuerdo se mantendrá y de que el traspaso se ratificará en breve.
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