«No quiero dar malas noticias, pero acaba de fallecer el padre de Messi», una frase sensacionalista, y del todo falsa, que puso fin en directo a la carrera de la presentadora Florencia Peña. En los días de fiebre del Mundial de 2026, la «noticia» emitida en Luzu TV se propagó como la pólvora por las redes sociales y desató un duro debate sobre la responsabilidad periodística. La realidad no podía estar más lejos de lo dicho: Jorge Messi, de 68 años, está vivo y responde bien al tratamiento bajo supervisión médica, un hecho que contrasta de lleno con el trágico cuadro que había pintado Peña. Ofendida por la emisión, la familia Messi la condenó como «la falta de sensibilidad, respeto y decencia». El director del canal, Nicolás Occhiato, calificó el episodio de «error inaceptable» y despidió a Peña de forma inmediata. Sin embargo, queda en el aire la pregunta de fondo: cuando la sed de una exclusiva eclipsa la ética, ¿hasta qué punto está protegida la tragedia privada de una persona frente a la implacable caza de audiencia de los medios?

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Una frase que acabó con una carrera: ¿por qué fue despedida Florencia Peña?