Ante 80.000 aficionados en Croke Park, el estadio de Dublín que es el hogar espiritual del deporte irlandés, Katie Taylor, de 40 años, puso fin a una carrera de 30 años con su victoria número 26. La irlandesa superó con claridad a Flora Pili, hasta entonces invicta, y se proclamó tres veces campeona mundial indiscutida en las 140 libras, el límite del peso superligero. Significativamente, el triunfo enterró por fin tanto la decepción de los Juegos Olímpicos de Río como la derrota que sufrió ante Chantelle Cameron, y sumó un triunfo en Dublín a su oro olímpico de 2012 y a la ovación que se ganó en el Madison Square Garden.

"Realmente no tengo ningún arrepentimiento, y poder decir eso al mirar atrás sobre mi carrera es una sensación increíble", reflexionó Taylor tras el combate. Aclamada por el promotor Eddie Hearn como la mejor deportista que ha dado Irlanda, se despidió del ring como tres veces campeona mundial indiscutida.
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