"Sí, bueno, lo que sea. Lo que sea". Esa fue la respuesta de Jude Bellingham a las críticas de Thomas Tuchel, minutos después de que sus dos goles llevaran a Inglaterra a las semifinales del Mundial de 2026. El centrocampista del Real Madrid resolvió la eliminatoria ante Noruega a los tres minutos de la prórroga y elevó a seis su cuenta en el torneo.

Mientras Tuchel calificó la actuación de desordenada, lenta y plagada de errores técnicos, Bellingham salió en defensa de sus compañeros. Dio a entender, con evidente intención, que el entrenador quizá no comprende lo que cuesta enfrentarse a Erling Haaland y Martin Ødegaard en condiciones como estas. Sobre el campo, fue una auténtica batalla. "A veces hay que ganar sucio", dijo.

Noruega pasó la noche protestando el primer gol, polémico, y Tuchel habló de suerte, pero para Bellingham solo importaba una cosa: ganaron. El seleccionador insiste en que el vínculo con sus jugadores sigue intacto. Sin embargo, el rotundo "Sin comentarios" de su estrella apunta a una grave grieta que se abre en el vestuario.
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