La Fiorentina ha destituido al entrenador Fabio Grosso apenas tres meses después de nombrarlo, pese a haberlo respaldado con más de 120 millones de euros en fichajes. Un arranque catastrófico en la Serie A, la primera división de Italia, y tres derrotas consecutivas —ante la Roma, el Frosinone y el Torino— provocaron furiosas protestas desde la grada, con la Curva Fiesole, el grupo de aficionados más combativo del club, exigiendo su salida inmediata. El propio Grosso no cedió y no tenía intención de dimitir. El domingo lo cambió todo. Una reunión con el director deportivo Fabio Paratici transformó la situación y, tras un tenso intercambio que acabó en una discusión abierta, el técnico italiano decidió marcharse por voluntad propia. Paolo Vanoli regresa en su lugar, y su primer partido al frente del equipo será el viernes en el campo del Venezia.

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