El campeón del mundo Lando Norris ató su futuro a McLaren hasta, al menos, fines de 2030, aunque su contrato vigente todavía tenía más de un año por delante. Otros equipos rivales se acercaron a golpearle la puerta, pero el piloto británico de 26 años nunca quiso mirar para otro lado. Dijo que no. Las nuevas reglamentaciones le quitaron ritmo al equipo al comienzo de esta temporada, pero eso no sacudió en lo más mínimo su compromiso. Al contrario: las dificultades duplicaron sus ganas de seguir trabajando con ellos. Las victorias consecutivas en las dos últimas carreras, en Hungría y en los Países Bajos, recortaron la diferencia con el líder del campeonato, Kimi Antonelli, a 83 puntos. "No quiero atravesar los momentos difíciles con nadie más", afirma el propio piloto.

Ese vínculo inquebrantable se remonta a 2019, cuando Norris debutó en la Fórmula 1. Durante años pelearon juntos para salir de los malos resultados, hasta que se quedaron con el campeonato de constructores dos veces seguidas, en 2024 y 2025. El jefe del equipo, Andrea Stella, considera que esa unión tan poco común es la clave de su éxito. Norris incluso planea terminar su carrera en la escudería y, en el exigente camino hacia la defensa de su título, respaldó su lealtad con una garantía incondicional a largo plazo.
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