A solo 10 días del golpe que significó la derrota en la final del Mundial, Lionel Messi, de 39 años, viajó desde su Rosario natal hasta Florida y se metió de lleno en una práctica completa en la base de Inter Miami. Había convertido ocho goles en el torneo y las heridas emocionales seguían frescas: el delantero escribió en las redes sociales: "El dolor es inmenso y va a llevar tiempo que esta herida cicatrice". Aun así, se lo vio motivado y listo cuando salió a entrenar. En la base lo esperaba un German Pezzella ya recuperado, aunque su compañero más cercano, Rodrigo De Paul, todavía sigue descansando por decisión del DT.
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