Más de 500.000 personas se sumaron a la fila para conseguir entradas para la pelea de Tyson Fury con Anthony Joshua en el Principality Stadium de Cardiff el 11 de diciembre, con una recaudación de taquilla que se espera que llegue a los 34 millones de dólares. En medio de ese furor de interés, estalló una guerra promocional: Eddie Hearn insiste en que el contrato de Joshua le prohíbe categóricamente al jefe de la UFC, Dana White, cualquier rol promocional o de producción. White, por su parte, dice que fue convocado personalmente para participar del evento por Turki Alalshikh, el hombre a cargo del boxeo de Arabia Saudita, y por Netflix.

Más de 500.000 personas hicieron fila virtual por las entradas de Fury-Joshua

White calificó la situación de absurda y no tiene intenciones de dar un paso atrás. "Todo esto es bizarro, pero el boxeo es bizarro... Las entradas están a la venta. Se vendieron como loco y la pelea se hace", afirmó. También remarcó su propio rol. "Yo estoy produciendo la pelea, mi equipo y yo vamos a producir la pelea esa noche", insistió el jefe de la UFC. Según White, las restricciones contractuales rigen para las empresas y no para él personalmente, y le dijo a Hearn que lleve el tema a la Justicia si quiere seguir con la disputa.

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