Michael Jordan cambia el parquet por mar abierto. La leyenda de la NBA inscribió su barco de 80 pies, el Catch 23, en el White Marlin Open, el torneo de pesca más rico del mundo, con unos 6 millones de dólares en juego. Se anotó con el número de la suerte, el 123, y entre las 138 tripulaciones que participan, la suya es de la que todos quieren hablar. Sin embargo, el océano castiga mucho más duro que cualquier cancha de básquet. En 2016, la tripulación ganadora no pasó la prueba obligatoria del polígrafo y perdió 2,82 millones de dólares en cuestión de segundos, por haber violado las reglas sobre los horarios de pesca permitidos. Dos años después, otro participante vio cómo se esfumaban millones por un único motivo: nunca usó un bichero, la vara con gancho que las tripulaciones utilizan para subir a bordo un pez grande.

El veterano Rob Gothier, que ya se la ganó a Jordan en marzo, tiene una advertencia para su rival. "En cualquier momento un pez puede ganarlo todo", advirtió. Una plata de esa magnitud puede arruinar relaciones con la misma facilidad con la que construye reputaciones, y por eso el capitán Gary Stamm le da a la leyenda un consejo corto. "Que sea divertido", le pidió Stamm. Acá afuera, un solo error técnico convierte el triunfo en un desastre en un instante.
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