A los 27 años, Kylian Mbappé se convirtió en el máximo goleador en la historia de los Mundiales, con 22 goles en su cuenta. Esa cifra es mucho más que una línea en una planilla de estadísticas: marca el comienzo de una nueva era, una en la que el delantero de Francia le arrebató la Bota de Oro al legendario Lionel Messi en un duelo personal. En el torneo de 2026, Mbappé terminó con 10 goles y cuatro asistencias, apenas por delante de los ocho tantos de Messi. España podrá haberse llevado casi todos los premios, tanto colectivos como individuales, pero los números de Mbappé fueron la gran historia del torneo.

Ya es historia.
En el camino se quedó con la Bota de Oro por segunda vez en su carrera, el primer jugador en lograrlo en un Mundial. Como señaló un medio, a los 27 Mbappé puede decir con justicia que es el mejor delantero del mundo. Su huella en el torneo quedó más clara en un partidazo descontrolado ante Inglaterra que Francia perdió 6-4. Mbappé marcó dos goles en ese encuentro, el primero y el tercero de su equipo, y arrastró a Francia de nuevo a la pelea por el tercer puesto.
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El Balón de Oro al mejor jugador del torneo fue para el español Rodri, y el Balón de Plata para Messi, pero Mbappé se ganó su lugar en el podio con el Balón de Bronce. Sus cifras individuales eclipsaron a todos los rivales, incluidos nombres de peso como Jude Bellingham y Erling Haaland. Este Mundial será recordado como el momento en que Mbappé afianzó su lugar entre los grandes del fútbol: el mejor goleador que vio la competencia y un jugador cuya ambición no tiene límites.




