LeBron James aceptó el mayor recorte salarial de la historia de la NBA: pasó de los 52,6 millones de dólares que le correspondían en Los Angeles Lakers a apenas 3,8 millones con Philadelphia 76ers. A los 41 años, el máximo anotador de todos los tiempos de la liga jugará una 24ª temporada récord en la Ciudad del Amor Fraternal. Explicó sus motivos en las redes sociales: "Esta es mi última decisión. No voy por el dinero. No voy por la familia... Todavía quiero competir, ganar y tener la chance de sentir otra vez lo que es ganar un campeonato". Su salario de la próxima temporada quedará por debajo del de 287 jugadores de la NHL, aunque su valor en la cancha sigue siendo enorme. Para "El Rey", como dejó en claro, un título importa más que la plata.

La llegada le entrega a Philadelphia uno de los planteles más profundos de la liga. Joel Embiid, que soñaba con jugar junto a James ya en 2014, por fin consiguió al socio estelar que esperó durante 12 años. El presidente del equipo, Mike Gansey, armó una renovación total en el verano. Antes de la llegada de James, los 76ers adquirieron al MVP de las Finales, Jaylen Brown, de Boston Celtics, y se desprendieron de Paul George y de selecciones de draft para quedárselo. El quinteto titular ahora es Embiid, Brown, Tyrese Maxey, el joven VJ Edgecombe y James. El banco también se reforzó, con las incorporaciones de Anfernee Simons y Dean Wade. Una franquicia que hace 43 años que no gana un título se juega todo.

Las casas de apuestas reaccionaron enseguida: FanDuel bajó la cuota de campeón de Philadelphia de +2000 a +1000. Sin embargo, la estructura del contrato mínimo plurianual de James complica el margen de maniobra del club frente al tope salarial, ya que en este caso la liga no cubre la diferencia. Y aunque algunos críticos le hacen chistes por la edad, el impacto de LeBron en la cancha sigue siendo tan grande como siempre.
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