Una multa de 30 millones de dólares y cinco selecciones de primera ronda del draft perdidas: así terminó la investigación de un año de la NBA sobre Los Angeles Clippers, y el fallo por fin le dio luz verde al movimiento sensacional de Kawhi Leonard. Hasta ahora el trade estaba congelado. Con cautela por la exposición legal, Toronto Raptors puso todas las negociaciones en pausa. El propio Leonard esquivó por completo la suspensión: el ala-pívot de 35 años se fue con una multa de 700.000 dólares, nada más. "Con esas preocupaciones fuera del camino, el trade presumiblemente puede avanzar", señaló el analista estadounidense John Hollinger, "apenas los Clippers se pongan a averiguar quién lo va a aprobar". El caos, justamente, sigue recorriendo la oficina central californiana. El dueño, Steve Ballmer, quedó inhabilitado por un año para las operaciones de básquet, mientras que el presidente del club, Lawrence Frank, cumple una sanción propia de seis meses.

Sin embargo, el vacío en la cima no cambia el desenlace. El trade es inevitable, porque los Clippers necesitan activos frescos y los necesitan ya. Toronto, la única franquicia canadiense de la liga, se desprenderá de Brandon Ingram, Gradey Dick y futuras selecciones del draft para cerrarlo. Leonard jugó 65 partidos la temporada pasada y registró el mejor promedio de anotación de su carrera. Finalmente, una vez que el intercambio sea oficial, firmará un contrato por dos años con su nuevo equipo.
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