Shai Gilgeous-Alexander recibió el premio MVP de la NBA en el arranque de la final de la Conferencia Oeste, pero cuando la serie llegó a su fin quedó un solo ganador verdadero sobre el parquet. El gigante francés de 22 años cambió el reconocimiento individual por la gloria colectiva. San Antonio Spurs se cargó al campeón vigente, Oklahoma City Thunder, en el séptimo y decisivo partido. Por primera vez desde 2014, los texanos vuelven a una final, lo que significa un reseteo total de la jerarquía de la liga.
El Triunfo De La Defensa En La Fortaleza De Oklahoma
El punto máximo de la serie se jugó en Oklahoma. San Antonio ganó el séptimo partido por 111-103, y no fue una victoria más: fue una obra maestra táctica. La defensa del equipo, comandada por Victor Wembanyama y el joven Stephon Castle, dejó prácticamente paralizado al ataque hasta entonces imparable del Thunder.
Si en la temporada regular Oklahoma promediaba 102,5 puntos por cada 100 posesiones, contra los Spurs ese número se desplomó a unos catastróficos 92,7. En el séptimo partido Wembanyama metió 22 puntos, aunque su mayor influencia se sintió en defensa: la amenaza constante del francés obligaba a los jugadores de Oklahoma a tirar incluso desde la media distancia.
Más Allá De La Lógica: La Dominación Del Fenómeno De 22 Años
Esta serie dejó una certeza: Wembanyama ya no es solo la promesa del futuro, es la fuerza más dominante del presente. El Alien —como lo bautizó LeBron James antes del draft, porque nadie había visto jamás a alguien tan alto y al mismo tiempo tan plástico— cerró la final del Oeste con un promedio de 27,3 puntos y 10,9 rebotes, con al menos 20 puntos en todos los partidos. Su actuación de 41 puntos en el arranque de la serie marcó el ritmo, y los 28 que clavó en el sexto le dieron al equipo la chance de llegar al duelo decisivo.
Un pívot de 7 pies 4 pulgadas, con la movilidad y la técnica de un base: algo único en la historia del básquet. Por eso resultó de lo más lógico que el trofeo Magic Johnson, al MVP de la final de la Conferencia Oeste, se lo llevara por unanimidad.
La Trampa Texana Para El MVP
Si bien los reflectores apuntaban a Wembanyama, el héroe secreto de la serie fue Stephon Castle, de 21 años. Promedió 18 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes, aunque su mayor logro fue la "clausura" del MVP vigente de la liga, Shai Gilgeous-Alexander.
Castle, que se le pegó a Shai con una marca asfixiante, redujo al mínimo la eficacia del rival. Y en ataque mostró una precisión asombrosa: en los últimos 130 minutos perdió la pelota apenas 6 veces. Eso fue justamente lo que le permitió a San Antonio tapar el bache que dejó la lesión de De'Aaron Fox.
La Revancha De 1999 Y La Chance Histórica
Ahora aparece New York Knicks. Es la revancha de aquella final histórica de 1999. San Antonio pelea por su sexto anillo, mientras que los Knicks esperan su primer título desde 1973. Para Wembanyama esto no es una serie cualquiera: "Ganar el trofeo Larry O'Brien es un sueño de la infancia... es el sentido de mi vida ahora", confesó el francés. El miércoles a la noche, en el arranque de la serie final, el galo tendrá la chance de escribir su nombre, de una vez por todas, al lado de las leyendas.
Como reconoció el propio Victor, estas victorias de playoffs son apenas un ladrillo perfecto en el grandioso "palacio" que pretende construir. Hoy estamos parados solo en el hall de entrada de ese palacio, y surge la pregunta lógica: si a los 22 años ya logró voltear a los campeones, ¿dónde está el límite de sus posibilidades cuando llegue a su pico?