"Te lo digo como amigo, Sean, sos un buen tipo, pero en realidad todos te odian". Ese fue el veredicto directo que el campeón vigente de la UFC, Sean Strickland, le lanzó al influyente matchmaker de la promotora, Sean Shelby. Puertas adentro, según Strickland, el armado de las peleas funciona con un ultimátum brutal: aceptás una pelea con apenas dos semanas de aviso o te resignás a pasar ocho meses en el banco. Lo define como terror psicológico y financiero.

Por dentro de la máquina de la UFC: el poder del matchmaker y el riesgo para las carreras de los peleadores

Las peleas a último momento dejan plata rápida, pero subirse al octágono sin preparación puede poner en juego toda una carrera. Strickland, que lo vivió más de una vez en carne propia, sostiene que la gerencia se aprovecha de los peleadores cuando están más vulnerables y que el sistema siempre se cobra sus víctimas. La pelea más dura, sugiere, se da fuera del octágono, donde el espíritu de un competidor no puede con el poder corporativo.

Patrocinado
MYBC SPORTSBOOK Apuesta gratis de $10 en tu primer depósito Registrate en MYBC en un minuto y reclamala. Registrate