Novak Djokovic se impuso por apenas tres puntos, 188 a 185: un margen absurdamente fino a lo largo de cinco sets. La Centre Court fue testigo de un verdadero clásico y durante largos pasajes Felix Auger-Aliassime fue el mejor en casi todos los rubros ofensivos. El canadiense descargó 29 aces contra 14 de Djokovic y sumó 73 winners en total. Sin embargo, toda esa artillería no alcanzó para quebrar la regularidad de hierro del serbio. Como lo contaron los números, "los fuegos artificiales con el primer saque vinieron de Auger-Aliassime, la resistencia vino de Djokovic".

Mientras Auger-Aliassime deslumbraba a la tribuna con golpes espectaculares, Djokovic ganó en silencio el 64% de los puntos con su segundo saque y castigó cada error del otro lado de la red. Un dato elocuente: los 84 errores no forzados del canadiense frente a los 64 del serbio pesaron de manera decisiva e inclinaron hacia el lado de Djokovic dos de los tres tie-breaks del partido, incluido el del quinto set. Fue un triunfo de calma y eficiencia, un partido en el que las columnas más silenciosas de la planilla estadística valieron más que los aces o los puntos ganados en la red.
Así que la pregunta queda flotando sobre el torneo: ¿queda alguien en el cuadro capaz de sacar de ritmo a esta máquina medida e implacable?
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