Tiger Woods, el campeón de 15 majors, se declaró culpable ante la Justicia para no ir preso. El golfista de 50 años había sostenido su inocencia durante las semanas posteriores al accidente de marzo, pero cambió su postura cuando se presentó ante un tribunal de Florida. El test de alcoholemia en el lugar arrojó 0.0, aunque la policía concluyó que estaba afectado por medicación. El cargo se mantuvo. Por conducción imprudente y por negarse a hacerse un test, el tribunal le suspendió la licencia por cinco años y le impuso una multa módica. Si incumple los términos del acuerdo, cumplirá condena.

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