Por apenas la segunda vez en el último medio siglo, Manchester United recibió dos goles o más en cada uno de sus primeros tres partidos de liga, y la racha llevó al equipo de Michael Carrick al borde de otra crisis. En Goodison Park, el visitante ganaba 2-1 con la meta a la vista, hasta que Ainsley Maitland-Niles, que debutaba en Everton, igualó en los segundos finales. "No es tan grave, ¿sabés?", insistió con calma el entrenador en la conferencia de prensa posterior al partido. Sin embargo, la realidad es más dura: cuatro puntos sumados desde el comienzo de la temporada. Gary Neville, por su parte, no intentó disimular su alarma: "Tienen un problema para recibir goles y no se va a ir", advirtió el ex defensor del United.
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