España recibió un gol en siete partidos en este Mundial. Ese número es la base del camino de Luis de la Fuente hasta la final en Nueva Jersey, donde el campeón vigente de Europa se mide con Argentina, la actual campeona del mundo. El torneo arrancó con un empate sin goles ante Cabo Verde que nadie había previsto, pero desde ahí España construyó en silencio y con método, y el trabajo se coronó en la semifinal con un 2-0 demoledor sobre Francia. En el centro de la cancha, Rodri viene dando una clase magistral: 648 pases, más que cualquier jugador del torneo, con un 93 por ciento de efectividad, y un récord de 83.802 metros recorridos. Fabián Ruiz y Dani Olmo manejan todo a su lado, mientras que la dupla de Aymeric Laporte y Pau Cubarsí, de 19 años, convirtió la zaga central en una barrera que nadie pudo superar. Más adelante, Mikel Oyarzabal, tantas veces relegado a un segundo plano, es el goleador del equipo con cinco tantos. En lo técnico, ningún equipo del torneo está mejor armado.

Control absoluto contra instinto caótico: la final histórica entre España y Argentina en Nueva Jersey

Enfrente de esa solidez está Argentina, un equipo para el que la lógica suele ser un tema secundario. Lionel Messi, que cumplió 39 hace pocas semanas, volvió a demostrar que nada le queda grande; lidera la tabla de goleadores con ocho tantos y firmó otro acto de magia en la semifinal ante Inglaterra con dos asistencias. Sin embargo, el camino a la final no estuvo libre de escándalo. Los técnicos de Suiza y de Egipto criticaron abiertamente el arbitraje e insinuaron que el establishment del fútbol cuida a Messi y a su equipo. El capitán respondió él mismo a esas acusaciones. "No nos regalaron nada", dijo. Argentina mostró más de una vez que los escapes al estilo Houdini son su sello, y dio vuelta los partidos ante Egipto, Suiza e Inglaterra en los minutos finales. Su hombre decisivo es Enzo Fernández, cuya energía le aportó 43 balones recuperados, la mayor cifra del torneo, y goles vitales en los momentos que más importaban.

Control absoluto contra instinto caótico: la final histórica entre España y Argentina en Nueva Jersey

El vínculo entre estos dos mundos lo creó una vieja fotografía: Messi, con 20 años en 2007, bañando a un bebé llamado Lamine Yamal. "El comienzo de dos leyendas", la definió el padre de Yamal, y hoy suena a profecía. Yamal tiene ahora 19 años y es la principal esperanza tanto de Barcelona como de España; su velocidad y su creatividad serán el mayor acertijo que tendrá que resolver Nicolás Tagliafico. Esta final es exactamente esa batalla de contrastes: el control absoluto español contra el instinto caótico argentino. La lógica no sirve. La mayoría de los analistas se inclina por España por su superior calidad técnica, pero Argentina sabe sobrevivir cuando todo está en contra.

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Control absoluto contra instinto caótico: la final histórica entre España y Argentina en Nueva Jersey

El domingo se escribirá historia en el estadio de Nueva York y Nueva Jersey. Un equipo va por un segundo título mundial y la confirmación del dominio europeo; el otro, por la corona consecutiva y un final glorioso para una leyenda. Para los 22 futbolistas en la cancha, la táctica y los números son solo el telón de fondo, porque una final del Mundo la gana el que no deja de respirar hasta el último segundo

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